Roland

DIAGNÓSTICO DE LA REALIDAD DE LA INSTITUCIÓN EDUCATIVA “MADRE, LAURA MONTOYA”
DEL MUNICIPIO DE QUINTA FLOR.

En la época en que vivimos, cambian las pautas culturales, las percepciones sobre la familia, el valor del dinero, la conciencia de lo que es relevante y lo que es accesorio; Surgen nuevas pautas de acumulación económica, predomina el individualismo, se pierde el sentido de trascendencia; pero, paradójicamente, también existen refuerzos renovados en la lucha por la justicia y la equidad, contra los fanatismos, y a favor de un progreso científico que beneficie a la humanidad en su conjunto.

En todo esto se aprecian cambios de conductas, tras los cuales existen valores que se derrumban y otros que emergen como: la conciencia ecológica, la preocupación y ocupación por los derechos humanos, la igualdad de sexos, la democratización de la información y del conocimiento, la pluralidad, la tolerancia, el respeto y la dignidad.

En el eje de esta problemática está la preocupación por el ser humano y la preservación de la vida, tener una mejor calidad de vida, asegurar un desarrollo sostenible y ser mejores personas. La formación de una nueva ciudadanía requiere de actores sociales con posibilidades de autodeterminación; para responder a este reto se encuentra la educación. La escuela tiene mucho que decir y una complicada tarea de ayudar a sus alumnos para formarse como personas capaces de tomar decisiones por sí mismas y de vivir conforme a sus posibilidades. Se necesita de la escuela que desarrolle los valores, actitudes y capacidades de nuestro alumnado, así como las habilidades generales que permitan el dominio del conocimiento y los sentimientos.

La escuela transmitía los valores que marcaban la religión y el Estado. Ahora es imprescindible volver a poner las cosas en su sitio, pues estos valores nuevos que están emergiendo están dispuestos a modificar nuestra forma de actuar, debido en parte a un profundo cambio de la humanidad y a esta nueva etapa que nos ha tocado vivir.

Parece ser que en torno a la escuela se percibe un cierto malestar, del que diferentes medios de comunicación, hacen eco desde unos años atrás. Aún no hemos llegado a los detectores de metales en las entradas de las escuelas como ocurre en los centros norteamericanos o a la presencia policial diaria como en las escuelas francesas, pero sí que se percibe un malestar en la propia institución, en los docentes, en las familias y en los mismos alumnos. Actualmente, además de educar al que quiera hay que aguantar o tener recogidos en una clase a un conjunto de jóvenes que no quieren estudiar ni ser educados, que de otra manera estarían en la calle haciendo no sabemos qué cosa. A la escuela se le ha impuesto, sin consultarle ni prepararla.

Ya se viene pensando que la misión de la escuela ha cambiado. El objetivo no es sólo «enseñar», ahora el objetivo es que todos los alumnos «aprendan conceptos, habilidades y valores». Estamos ante un paradigma emergente que ha de sustituir a todo lo anterior y resolver los problemas propios del nuevo sistema. Esto genera tensiones evidentes y no todos los implicados están dispuestos a aceptar esta nueva misión. El nuevo sistema educativo ha generado unas necesidades que aún no somos capaces de satisfacer y se hace necesaria la transformación de nuestros centros.

Por otra parte, siempre se ha pensado que los valores estaban implícitos en la tarea educativa. Es decir que, cuando un maestro transmitía los contenidos de una materia, ya de por sí formaba en valores. La crisis que vivimos en nuestra sociedad y dentro de nuestras escuelas ha venido a desengañarnos y a hacernos caer en la cuenta de que es preciso proponernos intencionadamente educar en valores, si queremos conseguir algo al respecto (A. V. Pascual, 1995).

Bastantes son las dificultades que puede encerrar la educación en valores.  El valor es algo que se nos muestra y nos atrae desde una lógica objetiva y necesaria para la convivencia, pero los grados en que un valor puede ser interiorizado y vivido no dependen sólo de la captación intelectual, sino también de los sentimientos y experiencias que esa persona haya tenido en relación con ese valor.  Por ello, uno de los objetivos más importantes de los seres humanos es aprender a distinguir entre lo que en nuestro entorno se considera correcto y lo que se juzga incorrecto, es decir, tener un conocimiento de los valores morales que rigen nuestra sociedad y que desarrollemos esta conciencia moral comportándonos de acuerdo con ella. Cuando se habla de valores decimos que son las cualidades que en nuestra comunidad juzga de «ideales» e importantes para el desarrollo de la sociedad.

Todo valor puede ser positivo o negativo; es valor o contravalor. Entre los más valiosos, están: amor, justicia, paz, generosidad, honradez, colaboración, etc. Si les otorgamos una jerarquía, podemos clasificarlos en vitales, intelectuales, morales, estéticos, materiales y religiosos. Los valores son convicciones de lo preferible, y producen satisfacción porque llevan al sujeto a considerarse como competente y moral, ya que ello exalta el auto-concepto que de sí mismo se ha formado.

El término «valor» está relacionado con la propia existencia de la persona, afecta a su conducta, configura y modela sus ideas, y condiciona sus sentimientos (Ll. Carreras, 1995). Aunque se trate de algo cambiante, depende de lo interiorizado a lo largo del proceso de socialización, de ideas y actitudes que reproducimos en lugares como en el colegio, la familia, la calle, etc.. Es decir, los valores influyen de manera decisiva en nuestra manera de vivir, son nuestra autodefinición como personas y guían todas nuestras decisiones que tomamos.

En consecuencia, es primordial en este sentido ayudar a nuestros alumnos a clarificar sus valores. Esto no es imposible, y se puede conseguir a través de un proceso de valoración desde edades muy tempranas, donde el niño, a partir de su propia experiencia y de los valores que anteriormente haya adoptado, pueda darse cuenta de lo que él aprecia y desea, de los valores que está dispuesto a realizar en su vida. Al igual que nos puede suceder a los adultos, nos encontramos ya en los cursos más inferiores de primaria con niños que tienen que tomar decisiones cada día; decisiones como: ¿con quién jugaré hoy?, ¿con qué juego nos divertiremos?, ¿cómo voy a comportarme?, ¿se pondrá contenta mi maestra?...

Estas y muchas otras cuestiones semejantes constituyen la exteriorización de los factores que son importantes en la vida de los niños. Sus valores cambian continuamente, y se hace imprescindible examinarlos y aclararlos a medida que se van planteando cuestiones como quién soy, quién seré, qué cambios experimento y qué horizontes busco para la felicidad.

Los métodos y las técnicas que la escuela puede utilizar para su logro pueden ser variados y fundamentados dentro de su propio marco teórico; sería enriquecedor y convincente el enfoque humanista de Carl R. Rogers y de los nuevos planteamientos de la escuela de la «Clarificación de Valores» iniciada por Louis E. Raths. Según estos autores, la «clarificación de valores» es un proceso que ayuda a las personas a tener una visión crítica de sus vidas, metas, sentimientos, intereses y experiencias, con el objeto de descubrir cuáles son sus valores. Este proceso los ayuda a conocerse y a definirse, ofreciéndoles una manera de analizar sus vidas, asumir la responsabilidad de su comportamiento, articular valores definidos y actuar de acuerdo con ellos.

No desconozcamos que, todas nuestras relaciones económicas, políticas, laborales, socio-culturales, incluso personales, están inmersas en la lógica de un neoliberalismo economicista, sin rostro humano que, triunfante, antepone los intereses materiales a la dignidad humana. La máxima aspiración de este sistema es que cada uno busque su propio bien. Y su consecuencia es que las personas asuman que el dinero, la pasión por acumular y el afán por tener y consumir como base de una «cultura de satisfechos», cultura pragmática y descarnada que, paralelamente, va dejando, sistemáticamente, en la superficie a no pocas personas, colectivos sociales y pueblos enteros, también llamados tristemente con el apelativo del «tercer y cuarto mundo».

Crecer en el desenfrenado mundo actual, plagado de tantos problemas y conflictos, no es tarea fácil para nadie. La familia, los amigos, la escuela, los medios de comunicación transmiten informaciones que llegan a ser contradictorias y presentan a los niños, en la etapa más influenciable del desarrollo, un mundo aparentemente roto y amenazante.

Hace falta que los que están cada día en la brecha del difícil oficio de la enseñanza ofrezcan sus experiencias y reflexiones sobre las soluciones a los problemas que se afrontan en el aula y en la sociedad. La educación en valores humanos es uno de los caminos que nos puede proponer estrategias adecuadas, recursos y técnicas que susciten  profundas transformaciones en los sistemas educativos y en la práctica escolar.
Como dice Ll. Carreras en su libro, «sólo se dará una educación para el cambio cuando los valores que los niños y los jóvenes lleguen a realizar sean aquellos que los convierten en personas conscientes de la realidad que viven, críticas, y comprometidas con una acción transformadora hacia una humanidad mejor».

Después de lo dicho anteriormente, es necesario que la Institución Educativa “Madre Laura Montoya” del municipio Quinta Flor, en la sección primaria, adopte el proyecto “Educando en valores” y a corto y mediano plazo podamos hacer que los niños de nuestra institución vayan adquiriendo fundamentos en valores y saber responder a sus propias necesidades siendo más responsables en su educación.


CARRERAS, Ll; EIJO, P. y otros (1995): Cómo educar en valores. Materiales, textos, recursos, técnicas. 2.ª ed., Eds. Narcea, Madrid; págs. 19-24.

PANIEGO, José Ángel (1999): Cómo podemos educar en valores. 3.ª ed., Ed. CCS, Madrid; págs. 32-54.
PASCUAL MARINA, Antonia (1995): Clarificación de valores y desarrollo humano. 1.ª ed., Eds. Narcea, Madrid; págs. 21-25.




PROBLEMA FUNDAMENTAL

En nuestro país, Colombia y en particular, en nuestra Institución Educativa ”Madre Laura Montoya” del municipio de Quinta Flor, se ha venido filtrando la cultura inmediatista y globalizante, y va haciendo que cada día más tomen prioridad en la vida familiar y de cada individuo, lo material, lo tecnológico, la moda y el ansia de poder y de fama que de cierta manera afectan el buen desarrollo de la educación en los niños y jóvenes que, haciendo parte de una institución Educativa, muchas veces no saben por qué y para qué estudian, llegando a las aulas con una falta de verdaderos principios y valores que ya no se inculcan desde el seno del hogar.


OBJETIVO GENERAL

Al finalizar el año lectivo 2015, los niños y jóvenes de la Institución Educativa “Madre Laura Montoya” del municipio Quinta Flor, en ambiente de fraternidad y fe han conocido y tomado conciencia de la importancia de los valores fundamentales en sus vidas para direccionar mejor su proyecto de vida, mediante reflexiones, hechos de vida, talleres, escuelas de padres y convivencias, que los docentes orientarán con el aporte de algunos padres de familia e instituciones religiosas, civiles y militares.  De esta manera contribuye a la transformación de nuestra institución y del municipio hacia una cultura de respeto, amor y paz.


OBJETIVOS ESPECÍFICOS

·         Los alumnos de la primaria de la Institución Educativa “Madre Laura Montoya” del municipio de Quinta Flor, han crecido en el respeto por la diferencia y reconocido por qué es tan importante los valores fundamentales en sus vidas.

·         Los docentes de la Institución han empleado 5 minutos al comienzo de cada clase para dirigir una reflexión sobre un valor específico.
·         Lo valores y actitudes que se trabajan con mayor hincapié son: Respeto, justicia, Constancia, humildad, obediencia, honradez, solidaridad, escucha, silencio y liderazgo.  El amor está implícito en todos los ya mencionados.

·         Lograr que la Institución Educativa, se proyecte como la institución mejor educada.
·         Evitar en gran parte la deserción de los alumnos en la institución y lograr que haya continuidad en los procesos educativos.

·         Aportar a la sana convivencia en las familias de los alumnos como dentro y fuera de la Institución Educativa.

·         Ayudar a que los alumnos puedan darle mayor sentido a sus vidas desde lo que hacen y sueñan.





JUSTIFICACIÓN

Ante la filtración de quererlo todo inmediato y la influencia de lo global, problemática que se viene presentando en la institución y que hace se dé un mayor interés de lo material, lo tecnológico, la fama y el ansia de poder, crea la necesidad de desarrollar dicho proyecto en nuestra institución que responde mejor a las necesidades que tenemos en base a los valores que consideramos fundamentales para que los educandos puedan direccionar mejor su proyecto de vida y tengamos una institución sobre saliente en la educación que no solo busca enseñar conceptos sino que también hace que los alumnos tengan un desarrollo integral.

Soñamos y queremos un mundo mejor, y por eso creemos que desde nuestra institución podemos aportar mucho a las generaciones actuales que esperan de nosotros una mejor respuesta a sus necesidades.  A sabiendas de que es un reto enorme, no queremos ser ajenos a dicha problemática sino que con el desarrollo de este proyecto tenemos la fe y la esperanza de que cambiará en gran medida la realidad que tenemos y que vamos a lograr transformar con el empeño de cada docente, de cada familia y de las instituciones que nos apoyarán en el desarrollo de este mismo proyecto.

No más, desamor en lo que hacemos, ni tampoco irrespeto a la autoridad, a los compañeros de trabajo y de estudio, desigualdad y falta de liderazgo en nuestra institución.  Si se continúa de esa manera caeremos en el abismo de la indiferencia y de la indolencia; cosa que desequilibraría toda la institución en su misión educativa y se perdería la identidad; las ganas de estudiar se desvanecería. 

Quizá, no será el remedio certero a la problemática que tenemos pero si será este proyecto una herramienta no acabada que nos servirá para comenzar a dar respuesta a las necesidades actuales.  A lo mejor nos acompañará ciertas limitaciones y tendremos tropiezos en la marcha del proyecto, pero no podemos quedarnos con las manos abajo, por el contrario estaremos prestos a hacer los análisis y los correctivos que veamos necesarios para optimizar cada día el curso de dicho proyecto.  Adelante con la ayuda de Dios y la buena fe de todos.




No hay comentarios:

Publicar un comentario